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Fukushima y el efecto Jane Fonda

Coincidiendo con la amenaza nuclear en Japón tras el terremoto y el tsunami que asolaron el pasado viernes el país, este  fin de semana hemos visto la película “El síndrome de China (The China Syndrome, 1979) del director James Bridges, protagonizada por Jane Fonda, Michael Douglas y Jack Lemmon. Si no la habéis visto, os la recomiendo.

La película narra la historia de un accidente nuclear en una planta de California que podría haber provocado una catástrofe en Estados Unidos. Jane Fonda es Kimberly Wells, una reportera de televisión guapa y ambiciosa, a la que suelen mandar a cubrir temas ligeros. Ella y su equipo de televisión son testigos por casualidad de una accidente nuclear.

Michael Douglas es el cámara de Kimberley. Y Jack Lemmon interpreta al científico nuclear Jack Godell, que armado con una pistola se hace con el control de la planta para convencer por la fuerza a los responsables de que cierren la central para comprobar que no hay ningún peligro para la población tras el accidente. Estos, que están a la espera de obtener una nueva licencia para abrir otra planta nuclear, hacen todo lo posible para mantener el incidente en secreto.

El título de la película viene de la hipótesis extrema de la fusión de un reactor nuclear, cuyo material radiactivo nuclear podría hipotéticamente atravesar la corteza de la Tierra y alcanzar China, las antípodas de Estados Unidos.

Mientras estos días en Europa se recuerda con temor el accidente hace casi 25 años de Chernobil, en Estados Unidos se recuerda accidente nuclear de Three Mile Island y “El síndrome de China”.

La película se estrenó en marzo de 1979, doce días antes del accidente nuclear de Three Mile Island, a 15 kilómetros de Harrisburg en Pensilvania. Cuando se estrenó muchos consideraron que lo que contaba era una exageración, pero dos semanas después los estadounidenses comprobaron que la amenaza nuclear era cierta. Curiosamente en la película un científico decía que el accidente habría podido dejar inhabitable “una área del tamaño de Pensilvania”. El estreno de la película y el accidente concienciaron a los estadounidenses de los peligros de la energía nuclear.

Los estudios de Hollywood trataron de evitar que pareciera que estaban explotando la tragedia y optaron por un perfil bajo. A pesar de ello, la película logró cuatro nominaciones a los Oscars: al mejor actor (Jack Lemmon), mejor actriz (Jane Fonda), mejor dirección artística-decorados y mejor guión original. Sin embargo, al final la película se fue de los Oscars con las manos vacías, en una ceremonia polémica en la que triunfó Kramer contra Kramer (Kramer vs. Kramer) y en la que inexplicablemente Apocalysis Now sólo se llevó premios menores.

Pero ¿por qué se habla ahora de esta película y del accidente de Three Mile Island? El accidente en ambos casos, el primero ficticio y el segundo real (una fusión parcial del núcleo del reactor), fueron muy parecidos a lo que ha ocurrido en la central japonesa de Fukushima.

Stephen Dubner y Steven Levitt, autores de Freakonomics, explican que después del accidente de Three Mile Island, Estados Unidos dejó de construir centrales nucleares. Dubner y Levitt hablaban del efecto Jane Fonda.

El año pasado Obama anunció ayudas públicas para construir nuevas centrales nucleares. ¿Congelará las ayudas Obama tras el accidente de Fukushima?

 

El trailer de “El síndrome de China”

Así contó el presentador de televisión Walter Cronkite la noticia del accidente nuclear de Three Mile Island.

One thought on “Fukushima y el efecto Jane Fonda”

  1. Pues sinceramente espero que no las congele. Más inversión en materia nuclear significará mayor grado de seguridad. Y desde luego, una central nueva de 2011 siempre será más segura, eficiente y eficaz que una vieja y parcheada de 1970… Como la central de Santa María de Garoña en España, inaugurada en 1970. Aquí en España no se quiere la energía nuclear y no se crean nuevas centrales, en cambio se mantienen viejas centrales como la de Garoña de 1970. Si en España hemos decidido que la energía nuclear es peligrosa, y por seguridad no se contruyen centrales nuevas ¿Qué hacemos renovando licencias a centrales de hace 41 años? ¿Es que una central actual es peligrosa y una de hace 41 años no?

    Si decidimos prescindir de las nucleares prescindamos, pero no andemos con medias tintas. ¿O es que será que no se puede prescindir de las nucleares? ¿Se puede? ¿No se puede? ¿Se quiere? ¿No se quiere? ¿En qué quedamos?

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