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Cuadrando múltiples agendas para una “playdate”

Cuando era pequeña en España no quedábamos con otros niños a jugar, simplemente bajabas a la calle, al parque o (los fines de semana cuando íbamos al apartamento que teníamos en Hoyo de Manzanares, en la Sierra de Madrid) al jardín común de la urbanización y te encontrabas allí con ellos y jugabas, ya fuera al escondite, al rescate, a la cuerda o a la goma, montar en los columpios o en bicicleta, patinar o hacer excursiones a las rocas.

En Estados Unidos, existen las “playdates“, las citas para que los niños jueguen juntos durante unas horas un determinado día. El otro día recibí un e-mail de una de las madres de una compañera de clase de mi hija – con copia a otras tres madres-, preguntándonos si queríamos que nuestras hijas fueran a jugar con la suya a su casa. Y no creáis que nos citaban para este fin de semana, sino para dentro de un mes. Había que cuadrar las agendas de las madres y de las niñas – y sus múltiples actividades escolares- para concretar una cita para que jugasen juntas. Qué complicado ser niña hoy en día en Estados Unidos.

Imagino que el hecho de que haya proliferado los “playdates” en EEUU se debe a que la gente vive aislada en su casita y a una mayor inseguridad o temores, reales o psicológicos. Una cosa que me sorprende al pasear por las zonas residenciales en Washington, DC, y Maryland es que no hay niños jugando en la calle o montando en bici. Imagino que deben estar jugando en el jardín trasero de sus casas, donde nada malo puede ocurrirles.

También se debe a que los españoles improvisamos más y no quedamos, por ejemplo, con unos amigos a cenar fijando la cita con semanas de antelación, como ocurre en Estados Unidos o en Alemania, por citar dos de los países en los que he vivido.

Con mis amigas españolas y sus hijos todo es mucho más fácil. Simplemente nos llamamos por la tarde o nos enviamos un SMS y quedamos una u otra casa para que los niños jueguen juntos.

Para los “playdates” hay también toda una etiqueta del playdate, con las cosas que se pueden o no se pueden hacer cuando tus hijos van a la casa de otros niños a jugar.

Ya os contaré que tal nos va nuestro primer “playdate” americano y si nos hacen firmar o no un “disclaimer”, un papel por el que renuncias a denunciar a los anfitriones si le pasa algo a tu hijo mientras está jugando en su casa (en los casos en que dejas al niño en la casa y luego pasas a recogerlo). No creo que todos los padres americanos lo hagan, pero, por lo visto, algunos sí te lo piden por si las moscas.

Menos mal que cuando mi hijo pequeño mordió en el brazo a la hija de un amiga, eran españoles y comprendieron que son cosas de críos. Si llegan a ser americanos…