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La globalización y las tortas de aceite

En España mi madre solía comprar tortas de aceite de Inés Rosales, que desde 1910 se hacen a mano en el pueblo de Castilleja de la Cuesta (Sevilla). Gracias a la globalización, yo también puedo comprar en los supermercados de Washington, DC, las mismas tortas que comía para merendar en Madrid cuando era pequeña acompañadas de un buen tazón de leche con Cola-Cao.

Las tortas de aceite de Inés Rosales, realizadas con aceite de oliva y un toque de anís, son un ejemplo de pastelería tradicional andaluza. Yo suelo tomarlas para desayunar o merendar. En las cajas de Estados Unidos recomiendan comerlas solas o con queso. A ver si la próxima vez que compre queso, las pruebo y os cuento.

Las tortas de aceite de Inés Rosales están presentes en todo el mundo. A lo largo de mis periplos por el mundo me ido encontrando estas tortas de aceite allá donde iba. De todas las ciudades en las que he vivido, he comprado estas tortas de aceite  en el supermercado en Nueva York, en Berlín y en Bruselas.

Alguien debería en la prensa española hacer un reportaje sobre esta empresa sevillana y cómo logran distribuir en todo el mundo. Sería muy interesante.