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Cita con un genio

Hoy me he levantado preocupada por llegar tarde a mi cita con un genio. Uno no tiene una cita con un genio todos los días. Además si llegas unos minutos tarde, pierdes el turno y tienes que concertar otra cita ese día más tarde u otro día. A los genios no se les puede hacer esperar porque están muy atareados. 

Había pedido una cita en el llamado “Genius Bar” (Bar Genio) de la tienda de Apple en Bethesda (Maryland) para arreglar mi portátil, porque no se me cargaba la batería. “Genius Bar”, el nombre del servicio técnico de Apple, me parece bastante pretencioso. 

No sé si la chica que me ha atentido era un genio (según la definición de la Real Academia de la Lengua Española, genio significa, entre otras cosas, persona dotada de una capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables) de la informática, pero, tal y como imaginaba, se ha limitado a cambiarme la batería y el cargador por unos nuevos. 

La última vez que acudí al “Genius Bar” fue para reparar mi iPhone porque no funcionaba el botón de apagar y encender. Y el genio de turno acabó cambiándomelo por un móvil nuevo.