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El Washington de Obama: Citronelle

A diferencia de los Bush, que apenas salían a cenar por ahí cuando vivían en la Casa Blanca y las contadas veces que lo hicieron fueron a restaurantes mexicanos bastantes sencillos, a los Obama les gusta salir por la noche en Washington y tienen un gusto más refinado que sus antecesores.

En mayo, los Obama eligieron el restaurante Michel Richard Citronelle en la calle M en Georgetown para su primera cita, cien días después de que Obama se convirtiera en el 44 presidente de los Estados Unidos.

Esa noche Barack y Michelle Obama salieron de la Casa Blanca a las seis de la tarde para cenar en el restaurante de Michel Richard, uno de los chefs más reputados de Washington. Salieron dos horas después. Tras dar un corto paseo de la mano por el jardín de la Casa Blanca, llegaron a tiempo para ver el partido de baloncesto de los Celtics contra los Bulls. 

Citronelle ocupa el quinto puesto de los cien mejores restaurantes de Washington, según la revista Washingtonian. Cenar en este restaurante francés es ahora más fácil que cuando fueron los Obama a cenar. Antes había que reservar con un mes de antelación, ahora, con la crisis, puedes conseguir mesa llamando el día antes.

Si venís de turismo a Washington o vivís aquí y queréis cenar en el mismo restaurante en el que cenaron los Obama en Georgetown, lo que no se os tiene que olvidar es la tarjeta de crédito, porque al final de la cena, viene la dolorosa. 

El menú de tres platos cuesta 105 dólares por persona. El menú degustación de diez platos vale 190 dólares por barba y si lo quieres acompañar de un vino diferente con cada plato la factura se eleva a 280 dólares. La botella de vino más barata cuesta 50 dólares.

¿Qué pidieron los Obama? De primero, tomaron un napoleon de atun niçoise y tempura de cangrejo.  De segundo, Michelle Obama comió una hamburguesa de langosta y su marido costillas, la especialidad del chef. De postre, compartieron un napoleon.

Los Obama pasaron de la carta de 8.000 vinos que este restaurante tiene y pidieron un par de martinis. Cuando los acabaron no pidieron otra ronda, sino que bebieron agua mineral y después café, según desvelaba Politico en un artículo sobre lo que bebe Obama.

Y si no podéis ir a cenar al Citronelle, aquí podéis encontrar la receta del chef de la hamburguesa de langosta que se comió Michelle Obama:

The Lobster Burger

By Michel Richard of Citronelle

4 lobsters (1 pound each)

1 large tomato, cut into 4 slices

1 clove garlic, sliced

1/2 teaspoon sugar

3 tablespoons olive oil

1/4 pound scallops

2 tablespoons milk

4 teaspoons mayonnaise

1/4 teaspoon soy sauce

1/2 teaspoon peeled and grated ginger

Salt and pepper to taste

4 brioche buns

Fill a large stockpot with water and bring to a boil.

Preheat the oven to 250 degrees. Set the tomato slices on a cookie sheet lined with parchment paper. Sprinkle with garlic and sugar, season with salt and pepper, and drizzle with 1 tablespoon of olive oil. Cook for 8 to 10 minutes and cool.

When the water is boiling, cook the lobsters for 5 minutes. Transfer to cold water. When the lobsters are cool, remove meat from the claws, legs, knuckles, and tail. Cut the meat into large pieces. Set aside in a bowl.

In a food processor, puree the scallops for a few seconds until smooth. Stir in 2 tablespoons of milk. Fold the scallop mixture into the lobster meat. Season with salt and pepper. Mold into 4 lightly packed patties and keep cold.

In a bowl, combine the mayonnaise, soy sauce, and ginger.

In a pan over medium heat, sautee the patties in 1 tablespoon of olive oil until golden, about 5 minutes on each side.

Split the buns and sprinkle with the remaining olive oil. Lightly toast. Serve the burgers with a slice of tomato and the ginger mayonnaise.

 

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