Curiosidades Gastronomía Gente Sociedad Turismo Uncategorized

En el jardín del bien y del mal

Un picnic entre los muertos. Un picnic en el cementerio de Bonaventure, el camposanto que inmortalizó John Berendt en su libro Medianoche en el jardín del bien y del mal y que Clint Eastwood llevó a la gran pantalla. Esta es la curiosa actividad que la guía 36 hours. Usa & Canada. Southeast del New York Times (editorial Taschen) propone hacer en Savannah (Georgia). Sin embargo, la intensa lluvia que caía hoy en esta ciudad del sureste de Estados Unidos no invitaba a sacar el bocata y la tartera entre las tumbas.

El cementerio, con sus robles centenarios, su musgo colgante, sus caminos serpenteantes, sus destartaladas tumbas, sus panteones familiares y sus estatuas acechantes, podría ser el escenario de una novela gótica sureña, el decorado de una película o el lugar ideal para pasar una terrorífica noche de Halloween. Algunos lo consideran uno de los cementerios más bonitos del mundo, el Père Lachaise de Estados Unidos.

Pasear por Bonaventure no abre el apetito, sino la curiosidad por descubrir algunos de los personajes enterrados a orillas de río Wilmington, el río en el que se inspiró el compositor de Hollywood Johnny Mercer a la hora de componer la canción “Moon River”

El recorrido, que se puede hacer a pie o en coche, permite no sólo descubrir las tumbas de personajes como el propio Johnny Mercer, el gobernador Edward Telfair o el escritor Conrad Aiken, sino también los panteones de familias ilustres de Savannah. También encontrará tumbas de soldados confederados, de veteranos de la primera y la segunda Guerra Mundial y de soldados de lucharon en la guerra hispano-estadounidense de 1898 (la Guerra de Cuba, que acabó en el desastre del 98). Y  en el cementerio hay un pequeño monumento a las víctimas del Holocausto, que contiene las cenizas de 343 judíos asesinados por los nazis.

Pero en este cementerio de Savannah no espere hallar la “Bird Girl”, la estatua de la jovencita cuya fotografía ilustra la portada del libro de “Medianoche en el jardín del bien y del mal”. La escultura de Sylvia Shaw Judson había permanecido más de medio siglo desapercibida en este cementerio hasta que el fotógrafo Jack Leigh la convirtió en leyenda. Ante el temor de que los turistas que visitaban Bonaventure  la dañaran, ésta fue cedida al Museo de Arte Telfair de Savannah.

Y si el recorrido por el cementerio le abre el apetito o le da sed, no se deje llevar por el que dirán ni se sienta cohibido por el respeto a los muertos. Por lo visto, según contaba el Savannah Morning News, en el siglo XIX y a principios del siglo XX muchas familias solían terminar la tarde del domingo haciendo un picnic en el cementerio después de visitar las tumbas de sus seres queridos. E incluso algunos se tomaban un cóctel entre los muertos.

Quizá usted pueda seguir los deseos de Aiken, cuya tumba en forma de banco es una invitación a sentarse a degustar una copa de Madeira o beber martinis mientras uno ve pasar los barcos a orillas del río Wilmington. “Cosmos Mariner- Destination Unknown”, reza la tumba de Aiken. Destino desconocido, sin duda, un gran epitafio en el jardín del bien y del mal.

BirdGirl

 

Leave a Reply