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Superestrellas políticas

No son supersestrellas del rock pero por la pasión que levantan entre sus seguidores podrían serlo. Gran atasco para llegar hasta el anfiteatro donde actuaban. El parking lleno. Largas colas en la entrada. Gente con mantas para resistir el frío. Pasión en las caras y en los corazones de los más de 24.000 asistentes. Y venta de “merchandising” a la salida.

No es Woodstock, pero podría serlo si no fuera porque los que actúan no son rockeros sino políticos.

El cartel era de lujo. El ex presidente Bill Clinton y el presidente Barack Obama ofrecieron el sábado un mitin en Bristow (Virginia). Era la recta final para las elecciones presidenciales, que se celebran el martes 6 de noviembre en Estados Unidos.Y Virginia es uno de los estados que puede decantar las elecciones para un lado u otro.

No nos lo podíamos perder. No todos los días tiene uno la posibilidad de ver a Clinton y a Obama en directo y menos a los dos juntos.

Llegar hasta el estadio fue una odisea. Teníamos la sensación de estar en juego de ordenador y que a medida que avanzábamos íbamos superando pantallas.

Cogimos la manta (tal y como nos aconsejaron hacer porque el sábado había 3 grados centígrados en Bristow) y unos cuantos bocatas y nos lanzamos a la carretera mi marido, mi suegro y yo (los tres somos periodistas). Bristow está a una hora de Washington. Así que pensamos que llegaríamos rápido.

Cuando por fín llegamos a Bristow había un enorme atasco a la entrada del anfiteatro. Apenas avanzábamos y temíamos que cuando llegásemos a la puerta iba a ser demasiado tarde. Cerraban las puertas a las 9, aunque Clinton y Obama no salieron hasta las 10:30 de la noche.

Cuando por fin conseguimos llegar hasta la entrada, los policías nos dijeron que no había sitio en el parking. Así que tuvimos que aparcar fuera y volver caminando hasta el anfiteatro.

Pero no pudimos cantar victoria enseguida porque no quedaban acreditaciones de prensa y para colmo no aparecíamos en la lista de prensa, a pesar de que nos habíamos inscrito la noche anterior. Menos mal que también teníamos entradas como público y al final pudimos entrar.

Una de las cosas que más llama la atención cuando uno va a un mitin de Obama, es la cantidad de gente joven que hay y la diversidad étnica. En cambio, en los de Romney casi todos son blancos, apenas hay gente de otras razas en el público. Son la imagen de dos Américas muy distintas.

Obama y Clinton no defraudaron. Los dos estaban en forma,  a pesar de que eran las 10.30 de la noche y era el cuarto mitin en cuatro estados que ofrecía el candidato demócrata ese día.

Clinton y Obama demostraron que son dos animales políticos. Nada que ver con Romney, mucho más calculado y frío.  Consiguieron meterse al público en el bolsillo, a pesar del frío que hacía (unos 3 grados centígrados).

Su deseo es que esa pasión que despertaron en Bristow se transforme el martes en votos y que Virginia (uno de los “swing states”, estados bisagra, que no votan siempre al mismo partido, sino que varían su voto de elección a elección) ofrezca las llaves de la Casa Blanca una vez más al partido demócrata.

 

 

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