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Leche a galones

Cuando vienes de Europa a vivir a Estados Unidos, una de las cosas que más te llaman la atención cuando vas al supermercado es que la leche no la venden en Tetra Brik (el envase para alimentos creado por la empresa Tetra Pak) sino en botellas de plástico, generalmente de un galón (3,8 litros), aunque las hay con menos volumen.  (Las neveras de las casas suelen ser más anchas que las de Europa para que entre bien el galón de leche en la puerta).

Los estadounidenses suelen tomar leche fresca y no están acostumbrados a beber la leche ultrapasteurizada (UHT, Ultra High Temperature), como solemos tomar en Europa. El Tetra Brik se utiliza generalmente para envasar zumos, batidos o caldo de sopa, pero no para la leche.

Yo lo comprobé el otro día con mi hija de cuatro años, que ha vivido prácticamente toda su vida en Estados Unidos. Se nos había acabado la leche fresca y le di leche UHT que tenía en la despensa y no le gustó nada. Le pareció asquerosa y eso que se supone que el proceso de ultrapasteurización no altera el sabor de la leche.

La única leche que encuentras en Tetra Brik en los supermercados en EEUU es la de la marca Parmalat y suele estar en el mismo estante que la leche de soja, de arroz o de almendras. Imagino que a los americanos les debe parecer igual de exótica.

La empresa lechera italiana Parmalat introdujo la leche UHT al mercado estadounidense en 1993. Pero, no ha tenido mucho éxito a la hora de lograr que los estadounidenses cambien su forma de consumir leche. Por lo visto, los americanos no se fían de consumir leche que no esté refrigerada y ni se les pasa por la cabeza comprarla.

Me ha hecho gracia que los de Parmalat venden su producto a los estadounidenses como una leche ideal para tener en la despensa almacenada cuando haya tormentas que les impidan salir de casa. Me he acordado que el año pasado cuando hubo tormentas de nieve en Washington, muchos vecinos de la zona se pasaron una semana sin poder salir de casa por toda la nieve que había en las calles. Y los estantes de los supermercados estaban prácticamente vacíos porque los camiones no podían reponer.

Aunque la leche fresca está rica, echo de menos esa costumbre tan española de comprar una caja con varios cartones de leche y tenerla ahí en la despensa. Es un rollo eso de tener que ir, cada dos por tres, a comprar leche al supermercado. Además muchas veces si te descuidas, se te pone mala y la tienes que tirar.