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Sangre, mentiras y yoga

Los vecinos del área de Washington están conmocionados tras el brutal asesinato de una empleada de Lululemon Athletica, una tienda de ropa deportiva especializada en yoga de Bethesda (Maryland), un barrio residencial de casas unifamiliares de alto nivel adquisitivo situado a las afueras de Washington donde viven muchos periodistas y empleados del gobierno de EEUU, de embajadas y de instituciones internacionales. En este barrio también vive la Infanta Cristina con su familia.

El asesinato tuvo lugar en Bethesda Row, una de las principales calles comerciales en la que hay muchos restaurantes y locales comerciales. La tienda está situada junto al Apple Store, donde había mucha actividad el pasado fin de semana tras la puesta a la venta de la tableta iPad2. Yo conozco bien el barrio porque mis hijos van allí a la guardería y voy con frecuencia a comprar y cenar a este barrio.

Una empleada de Lululemon Athletica abrió la tienda el pasado sábado por la mañana, oyó unos gemidos y le pidió a un transeúnte que la acompañara dentro porque le daba miedo entrar sola. Dentro de la tienda de ropa de yoga descubrieron una escena sangrienta: dos de las empleadas estaban atadas una a otra, una muerta y la otra malherida.

La testigo explicó que tras cerrar la tienda se dio cuenta que se le había olvidado algo y volvió con su compañera al local a buscarlo. Entonces dos hombres que llevaban pasamontañas de esquiar y vestían de negro entraron en la tienda, las maltrataron, las ataron y las violaron.

La noticia conmocionó a los vecinos y comerciantes de este tranquilo barrio residencial. Muchos comerciantes anunciaron que iban a colocar cámaras de vigilancia ante el temor de que el asesinato espantara a sus clientes y otros decidieron cerrar antes como medida de precaución y a la espera de que la policía detuviera a los asesinos.

Este viernes, sin embargo, el caso ha dado un giro inesperado. La policía ha descubierto que Brittany Norwood, la supuesta víctima de 27 años es, en realidad, la asesina de su compañera de trabajo Jayna Murray, de 30 años de edad. Testigos aseguran que oyeron a dos mujeres discutir en la tienda la noche del crimen. La policía empezó a sospechar que algo no cuadraba en el testimonio de Norwood al comprobarse que ninguna de las mujeres había sido violada.

La presunta asesina comparecerá el lunes ante el juez para explicar lo ocurrido y cómo acabó ella malherida y atada a su víctima. Presuntamente Norwood, que está acusada de asesinato en primer grado, se inventó el asalto para cubrir su crimen.