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Que hablen de ti, aunque sea bien

El New York Times se hacía hoy eco de un caso curioso: una autora franco-israelí ha presentado una demanda por difamación criminal en un tribunal francés contra un profesor universitario alemán por publicar en una web estadounidense especializada en derecho una crítica negativa de un libro que ella había publicado en una editorial holandesa al considerar que la crítica ha dañado su reputación.

La autora se llama Karin N. Calvo-Goller. Es profesora del Academic Center of Law and Business de Irsael. Su libro se titula “The Trial Proceedings of the International Criminal Court” (precio: 193 dólares en Amazon), publicado por la editorial holandesa especializada en libros de derecho Martinus Nijhoff.

El crítico es Thomas Weigend, profesor de derecho la Universidad de Colonia. Weigend publicó en 2007 una crítica negativa pero ponderada y razonada del libro de Calvo-Goller en Global Law Books, una web neoyorquina asociada a The European Journal of International Law.

La autora pidió a Global Law Books que retirara la crítica de su libro de su web. Se negaron. Así que Calvo-Goller decidió presentar una demanda por difamación criminal en un tribunal parisino al considerar que la libertad de expresión que protege la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos “termina cuando su ejercicio daña la reputación de un individuo”.

Que se preparen los críticos. A ver quién es el guapo que publica ahora una crítica negativa de un libro o una película sin el temor de acabar en los tribunales por una demanda de su autor.

No sé qué decidirán los jueces franceses en este caso, pero creo que la autora se ha perjudicado más a sí misma con su demanda –al quedar claro que no sabe encajar una mala crítica– que con el daño que pueda haberle hecho a su reputación la crítica negativa de un profesor alemán de derecho en una web especializada estadounidense.

Cuando el New York Times publicó el artículo sobre este curioso caso había en la tienda online Amazon una crítica (negativa) de un cliente. El cliente otorgaba una de cinco estrellas posibles al libro de Calvo-Goller. A la hora de publicar este post había más de cincuenta comentarios. Algunos se hacían eco de la noticia del NYT y retaban al resto de clientes a criticar el libro si se atrevían. Otros invitaban al boicot de este libro al no respetar la autora la libertad de expresión.

Lo mejor son las “críticas” halagadoras del libro, escritas por “lectores” que se burlan de la autora y dejan el libro por los aires. Desde el “lector” que lo considera más apasionante que “Crepúsculo” y explica que estaba tan enganchado que no ha podido dejar de leer este libro de derecho internacional durante cinco días hasta el que considera que su estilo es más impresionante que el de Nabokov.

“Este libro es a la vez bueno y original. La parte que es buena no es original y la parte que es original no es buena”, dice otro lector con guasa, citando a Samuel Johnson. Otro dice que prefiere ahorrarse los 193 dólares que cuesta el libro de Calvo-Goller por si la autora le denuncia, porque “los abogados no son baratos”.

¿Será consciente Calvo-Goller que, tras su absurda denuncia, se ha convertido en objeto de burlas? ¿Denunciará ahora la New York Times por hacerse eco de la noticia? ¿O es la autora un genio del marketing y ha conseguido publicidad gratuita de un libro especializado al que normalmente el NYT no le dedicaría ni una sola línea y del que no se hablaría en los blogs?