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Super Bowl en la Casa Blanca: fútbol americano, política, salchichas y cerveza

La Super Bowl (Super Tazón para los hispanos de EEUU), la final del campeonato de fútbol americano, es un gran acontecimiento deportivo, social, televisivo, publicitario y gastronómico en Estados Unidos. Se podría comparar en el resto del mundo con una final del Mundial de Fútbol (soccer en EEUU).

Este año la Super Bowl XLV ha sido en el programa más visto en la historia de la televisión estadounidense . Unos 111 millones de telespectadores de media vieron como los Pakers de Green Bay ganaron a los Steelers de Pittsburgh por 31-25 , rompiendo así el récord del año anterior de 106,5 millones de telespectadores y el de 106 millones de telespectadores que consiguió en 1983 el último capítulo de la serie de televisión M*A*S*H”.

También es una gran acontecimiento publicitario. Los anuncios más caros de la televisión en EEUU se emiten ese día durante el partido aprovechando las frecuentes pausas que hay en el terreno de juego. Y la verdad es que, para los que no entendemos de fútbol americano y nos gusta la publicidad, es un auténtico festín publicitario. Un anuncio de 30 segundos cuesta durante la Super Bowl 3 millones de dólares. Para las empresas merece la pena la inversión porque no sólo es el programa más visto de la televisión, sino que gracias a internet,  You Tube y las redes sociales como Facebook y Twitter los anuncios se difunden por todo el mundo sin coste alguno para las empresas.

Los estadounidenses suelen quedar con sus amigos en casa o en bares para ver la Super Bowl, comer y beber. Nadie se imagina una final del campeonato de fútbol americano sin comida basura en abundancia y mucha cerveza. Otras dos grandes fiestas americanas están también asociadas a la comida: el 4 de julio a las barbacoas y el Día de Acción de Gracias al pavo asado.

Los Obama organizaron una fiesta de la Super Bowl en Casa Blanca, en la que no faltó la cerveza, la comida basura, políticos de ambos partidos e invitados de lujo como la cantante y actriz Jennifer López y su marido el cantante Marc Anthony.

Aunque la cita deportiva coincidía con el primer aniversario del lanzamiento de la iniciativa “Let’s Move!” de la Primera Dama para reducir la obesidad infantil haciendo que los niños coman mejor y hagan más deporte, Michelle Obama hizo la vista gorda, se olvidó de la comida sana por un día y sirvió en el 1.600 de Pennsylvania Avenue comida cien por cien americana, rica en calorías y grasa.

¿Qué comieron los Obama y sus 150 invitados durante la Superbowl? Salchichas tipo bratwurst y kielbasa, cheeseburgers (las hamburguesas de queso que sirvieron estaban buenísimas si hacemos caso del periodista deportivo Michael Wilbon de ESPN, uno de los invitados a esta exclusiva fiesta ), pizza, Buffalo wings (alitas de pollo al estilo Buffalo), ensalada de patata alemana, twice-baked potatoes (patatas asadas dos veces, literalmente), pretzels (a pesar de que Bush se atragantó con uno de ellos en 2002 mientras veía un partido de fútbol americano, los pretzel no están proscritos en la Casa Blanca),  tortillas chips con salsa para mojar, ensaladas y helado.

¿Qué cerveza sirvieron? Hinterland Pale Ale & Amber Ale (de Wisconsin, el estado de los Pakers de Green bay), Yuengling Lager and Light (de Pennsylvania, el estado de los Steelers de Pittsburgh) y White House  Honey Ale (hecha con miel de las colmenas de la Casa Blanca).

Wilbon ha dicho que los Obama fueron muy buenos anfitriones y les ha comparado con pareja de novios en la recepción de su boda. Y si os preguntáis si Obama, un gran aficionado a los deportes, siguió con atención el partido, la respuesta es sí. Por lo visto los Obama aprovechaban los intermedios publicitarios para comer y hablar con los invitados.