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Jueces en el Capitolio

Ahora que el presidente Barack Obama ha propuesto a la abogada del Estado, Elena Kagan, como nueva juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos (todavía tiene que ser confirmada por el Senado para poder lucir la toga), aprovecho para contar algo que quizá pocos de vosotros sabéis: Hasta 1935, el Tribunal Supremo no contó con un edificio propio en Washington, D.C.

Antes de que Washington se convirtiera en capital federal, el Gobierno de Estados Unidos se reunía en Nueva York. En esa época, los jueces del Tribunal Supremo dictaban sentencia en el edificio del Merchants Exchange. Con el traslado de la capital a Filadelfia (Pennsylvania), el máximo tribunal de los Estados Unidos se reunió en el Independence Hall y después en el ayuntamiento de esa ciudad.

Tras el establecimiento de Washington como capital federal, el Tribunal Supremo no tuvo, en un principio, un edificio propio, sino que los jueces se reunían en una sala en el sótano del edificio del Capitolio (sede de la Cámara de Representantes y del Senado) en lo que hoy se conoce como antigua sala del Tribunal Supremo (Old Supreme Court Chamber).

Una de las cosas que más sorprende al visitar la antigua sala del Tribunal Supremo es lo pequeña es y lo escondida que está (en el sótano). Uno se imagina que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos iba a tener desde el principio una sala imponente, pero no fue así.

La sala del Capitolio, que ha sido restaurada para recrear la apariencia que tenía a mediados del siglo XIX, fue construida por Benjamin Henry Latrobe. Durante 41 años, los jueces del Tribunal Supremo dictaron sentencia en esa sala.

En 1860 el Tribunal Supremo se mudó a sala que ocupaba hasta entonces el Senado en el piso principal (Old Senate Chamber) y la antigua sala del Tribunal Supremo pasó a ser una biblioteca, más adelante una sala de reuniones y después un almacén hasta que el Congreso decidió en 1972 restaurarla, según explica la página web del Arquitecto del Capitolio (a pesar de su nombre no es el arquitecto del edificio sino es el nombre que recibe la agencia federal responsable del mantenimiento, funcionamiento, desarrollo y conservación del complejo del Capitolio).

Una de mis asignaturas pendientes en Washington es asistir a una sesión del Tribunal Supremo. Dicen que merece la pena darse el madrugón para poder ver de cerca como funciona. Por lo visto, no es nada aburrido, sino todo lo contrario. Hay un diálogo muy vivo, con continúas preguntas de los jueces a las partes.

El Tribunal Supremo se encuentra actualmente situado en el número 1 de la Calle Primera (1 First Street), al este del Capitolio. El edificio fue construido por el arquitecto Cass Gilbert, que también diseñó el rascacielos Woodworth de Nueva York, que en 1913 fue el edificio más alto del mundo.

El edificio, en cuya fachada se pueden leer la frase “Equal Justice Under Law” (Justicia Igual bajo la Ley), imita a un templo griego con su frontón y su columnas clásicas. Gilbert quiso así destacar la importancia del Tribunal Supremo, independiente del Gobierno de Estados Unidos y símbolo del ideal de justicia.