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El metro del Capitolio

Los congresistas estadounidenses viajan en metro… pero no en el mismo metro que el resto de los washingtonianos, sino en un metro subterráneo que hay en el subsuelo del Capitolio y que fue construido para su uso exclusivo.

Sabía que existía este metro porque lo había visto en la película “Advise and Consent” (Tempestad sobre Washington), pero hasta el otro día no había montado porque cuando haces la visita turística del Capitolio no te llevan. Y me hacía ilusión montar.

La ventaja de haber hecho la visita VIP al Capitolio es que pudimos montar en este trenecito porque ibamos acompañados de un empleado del Congreso.  Cuando hay sesión parlamentaria sólo pueden montar los congresistas y sus ayudantes.

Este metro une las oficinas de los congresistas y de los senadores con el edificio del Capitolio. De este modo, evitan que lleguen con la lengua fuera a las sesiones del Congreso, pues hay que recorrer largas distancias.

Hay tres líneas de metro en el Capitolio: la primera línea, construida en 1909, va de la Cámara de Representantes a sus oficinas en el edificio Rayburn (esta fue la línea que utilizamos nosotros). El Senado cuenta con dos líneas: una línea automatizada que une dos de los edificios de oficinas de los senadores, llamados Hart y Dirksen con el Capitolio y otra que une el las oficinas del edificio Russell con el Capitolio.

Las dos líneas de metro de los senadores y la línea de los congresistas no terminan en una misma estación, sino en dos diferentes. Pero las dos estaciones están unidas entre sí por un túnel.