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Juez y parte

Somos uno de los más de ocho millones y medio de afectados por la llamada a revisión de varios modelos de coches de la marca Toyota.

En Nueva York no teníamos coche porque no lo necesitabamos, pero al mudarnos este verano a Washington nos compramos un Toyota Corolla. Y resulta que el coche ha salido rana.

Aunque no habíamos notado ningún problema, lo llevamos al concesionario para que nos arreglaran el acelerador. Nos lo arreglaron el mismo día que llamamos. Menos mal porque nos daba un poco de miedo conducir el coche con tanta nieve.

Akio Toyoda, el heredero del imperio automovilístico japonés Toyota, compareció hoy ante una comisión del Congreso de Estados Unidos para dar explicaciones por los fallos en el acelerador de varios modelos, entre ellos el Corolla, y del freno en el Prius.

Tras la comparecencia me han surgido muchas preguntas: ¿Están echando los legisladores más leña del árbol caído porque es japonés? ¿Está la prensa exagerando el caso Toyota? ¿Hay detrás una campaña de “buy American” (compra americano)? ¿Supondrá la crisis de Toyota el renacer de la industria automovílistica americana? ¿Lograrán los fabricantes de coches estadounidenses recuperar el liderazgo de ventas mundial que les arrebató Toyota? ¿Puede el caso Toyota sembrar incertidumbre sobre la seguridad de otras marcas y pasar factura al sector? ¿El Gobierno estadounidense, que es propietario del 60 por ciento de General Motors, es juez y parte?

Toyota está emitiendo en Estados Unidos anuncios como éste para intentar recuperar la confianza de sus clientes actuales y no ahuyentar a potenciales clientes: