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El hotel donde intentaron asesinar a Reagan

El presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero acudirá la próxima semana al hotel Hilton de Washington para participar en el Desayuno Nacional de la Oración.

El Hilton de Washington, construido en 1965, es un hotel con historia. A la salida de ese hotel de la avenida Connecticut intentaron asesinar en 1981 al presidente Ronald Reagan. Allí también es donde se celebra cada año la cena de gala de los corresponsales de la Casa Blanca, donde periodistas se codean con el quién es quién de la política washingtoniana, el presidente y la primera dama incluidos.

Reagan había acudido la mañana del 30 de marzo de 1981 al hotel Hilton para participar en un almuerzo de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations, un sindicato más conocido por sus siglas AFL-CIO). En vez de salir por la puerta principal de la avenida Connecticut, Reagan salió por la puerta de la calle T.

Cuando Reagan, que llevaba 69 días en la Casa Blanca, se dirigía a su limusina, un hombre llamado John Hinckley sacó un revolver Röhm del calibre 22 y disparó en seis ocasiones. Hinckley tuvo puntería: hirió no sólo al presidente, sino también al jefe de prensa de la Casa Blanca, James Brady, a un policía del Distrito de Columbia y a un agente de los servicios secretos. 

Los servicios secretos metieron rápidamente a Reagan en la limusina. Pensaron en dirigirse a la Casa Blanca, pero se dieron cuenta de que el presidente estaba herido y fueron directamente al hospital universitario George Washington. Al principio pensaron que se había roto una costilla, pero al llegar al hospital se dieron cuenta de que una de las balas le había perforado el pulmón. 

Cuando el médico le dijo que tendría que operarle, Reagan dijo “Espero que usted sea republicano” y el médico, que era demócrata, le contestó: “Hoy, señor presidente, todos somos republicanos“, recuerda la web de la Biblioteca y Fundación presidencial Ronald Reagan. 

El 11 de abril los médicos le dieron de alta y Reagan volvió a la Casa Blanca. Ese día en su diario, el presidente anotó: “Pase lo que pase ahora debo mi vida a Dios e intentaré servirle de todas las formas que pueda”. 

Hinckley estaba obsesionado con la actriz Jodie Foster y con la película “Taxi Driver”. El frustrado asesino – que se identificaba con Travis Bickle, el taxista chiflado que interpretaba Robert De Niro en la película- quiso llamar la atención de la actriz intentando asesinar a Reagan. Desde entonces, vive en un centro psiquiátrico.

La sala de prensa de la Casa Blanca se llama James S. Brady Press Brieffing Room en honor al jefe de prensa de Reagan, que tras el atentado quedó postrado en una silla de ruedas.