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Cuellos cortados

Otra incursión en el mundo de la gastronomía estadounidense: cuellos de pavo ahumados. Los venden en el mismo supermercado en el que el otro día encontré carne picada de bisonte. 

El descubrimiento me ha hecho recordar una anécdota familiar. Cuando mi madre era pequeña, algún familiar trajo a mis abuelos del pueblo un pavo vivo para Navidad. Antes de matar al pavo mi abuela lo estuvo alimentando varios días con pan y vino. Cuando pensó que el pavo estaba ya medio atontado, se armó de valor (y de un cuchillo, por supuesto) y le cortó el cuello. De repente, el pavo cobró vida y empezó a correr por toda la casa con la cabeza medio cortada (o sin cabeza, no recuerdo muy bien) y echando sangre a borbotones.