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Los chicos del Ejército de Salvación

Cada Navidad no faltan a su cita. Los chicas y chicos del Ejército de Salvación (Salvation Army) agitan sus campanas para llamar la atención y piden donativos a los transeúntes y turistas en las calles de Nueva York para los más pobres y necesitados. Con sus uniformes anticuados parecen sacados de una película en blanco y negro de los años 40 o 50. 

Uno no puede imaginarse una Navidad sin ellos. Forman parte del paisaje navideño de Nueva York como los villancicos, Santa Claus, el árbol del Rockefeller Center, las pistas de patinaje sobre hielo, los mercadillos y las Rockettes del Radio City Music Hall. Me recuerdan a las chicas de la Cruz Roja, inmortalizadas en el cine español.

El Ejército de Salvación, fundado en 1865 por el pastor metodista William Booth y su esposa Catherine en el Reino Unido. En Estados Unidos, sus “soldados de salvación” comenzaron su labor en 1891. El pastor protestante consideraba la misión cristiana “un Ejército de Salvación”, que debía ayudar a los pobres, los alcohólicos, los parados, los delincuentes, y los marginados sociales. 

A los chicos del Ejército de Salvación les llaman cariñosamente los “Salvos” en Estados Unidos, los “Sally Ann” en Canadá y los “Sally Army” en el Reino Unido.