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Corresponsales, ¿en peligro de extinción?

El Washington Post, el diario que provocó la dimisión del presidente Nixon tras el escándalo del Watergate, ha anunciado que cierra las delegaciones que tiene en Nueva York, Los Angeles y Chicago para reducir costes. En los últimos años ya había cerrado las delegaciones de Seattle, Denver, Austin y Miami. 

El diario no tendrá a partir de ahora delegaciones en otras ciudades de Estados Unidos. Cubrirán todo el país desde Washington con enviados especiales. Quieren centrarse en noticias “con un prisma de Washington”.

Post Co., la compañía editora de The Washington Post, ha perdido 166,7 millones de dólares en los tres primeros trimestres del año. 

Hace unos meses ya os hablé en este blog de un informe del Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism que constataba que muchos periódicos de provincias estadounidenses habían dejado de tener corresponsales en Washington. Pero que ahora sea el Washington Post el que deje de tener corresponsales en otras ciudades estadounidenses me parece triste.

Es cierto que, a pesar de su influencia y prestigio, The Washington Post es un periódico muy local, si se le compara con The New York Times. No se suele encontrar fuera de Washington. Cuando vivíamos en Nueva York intentamos suscribirnos en casa al Washington Post y no era posible.

La noticia es preocupante. Si un periódico tan importante como The Washington Post cierra sus delegaciones en su propio país, ¿qué ocurrirá con los diarios a de otros países como España? ¿Se puede cubrir bien un país tan grande como Estados Unidos con enviados especiales? ¿Se puede cubrir el mundo con enviados especiales? ¿Es el corresponsal una figura en peligro de extinción? ¿Somos los últimos mohicanos?

Este es el mensaje que ha enviado el director Marcus Brauchli a toda la redacción anunciándoles la mala noticia:

Subject: A Message from Marcus

To the Staff:

Today we have informed our news colleagues in New York, Chicago and Los Angeles that we are closing the offices in those cities, effective Dec. 31.
The reporters in those bureaus are being offered new roles here in Washington. Regretfully, the three news aides, who have been dedicated colleagues and are friends of many here, will be let go.

At a time of limited resources and increased competitive pressure, it’s necessary to concentrate our journalistic firepower on our central mission of covering Washington and the news, trends and ideas that shape both the region and the country’s politics, policies and government.

We will continue to cover events around the country as we have for decades, by sending reporters into the field. We have a strong tradition of bringing understanding and authority to our coverage of politics and issues that matter, wherever the stories take us. The evidence is visible daily in The Post: our deeply reported narrative series on the human consequences of the economic downturn; our insightful coverage of the healthcare debate, from the efficient hallways of the Mayo Clinic to the raucous townhalls of last August; even the ongoing coverage of the Ft. Hood shootings or the impending 2010 midterm campaigns.

Our commitment to national news of interest to our readers is undiminished, and we will maintain the level and caliber of coverage our readers expect.

Marcus Liz Raju