Curiosidades Politica Washington

Matriculas reinvindicativas

Katharine Graham, la fallecida editora del diario Washington Post, explicaba en el prólogo del libro “Katharine Graham’s Washington” (editorial Vintage Books) las contradicciones de D.C.: “es formal e informal, es pública y privada, es social y política, es provinciana y la capital del mundo. Es una ciudad que es el símbolo de la democracia y es todavía muy antidemocrática, pues es el único sitio en Estados Unidos donde la gente debe pagar impuestos sin tener representación en los organismos que hacen las políticas que les gobiernan”.

El Distrito de Columbia es un distrito federal, una entidad especial. No es uno de los 50 estados que forman Estados Unidos. Por esta razón el representante de Washington, D.C. en la Cámara de Representantes tiene voz pero no voto.  Y el distrito no tiene representante en el Senado.

Muchos consideran que aquellos que viven en Washington deberían tener los mismos derechos que el resto de ciudadanos estadounidenses. Y quieren que D.C. sea un estado como todos los demás.

Por eso, muchas matrículas de coches en Washington D.C. llevan la frase: “Taxation without Representation” (Impuestos sin representación). Es la manera de los washingtonianos de reivindicar el derecho a tener representación plena en el Congreso de Estados Unidos.

La propia District of Columbia Motor Vehicle (DMV), el equivalente a la Dirección General de Trafico (DGT) de Washington,  “anima” a todos los residentes de DC que no tengan todavía esta matrícula a cambiársela por diez dólares. Los que se la hagan nueva, recibirán la matrícula reinvindicativa automáticamente.

El eslogan de la matrícula tiene mucho raigambre en la política estadounidense: los orígenes de la revolución americana estuvieron en las revueltas fiscales por parte de los colonos contra la corona británica: el célebre Motín del Té de Boston (Boston Tea Party). El grito de batalla revolucionario era: “¡No a los impuestos sin representación política!”.

También es una reivindicación de la comunidad local negra, ya que el 55,4% de los residentes de D.C. son afroamericanos. Algunos ven incluso un tufillo racista en el hecho de que los habitantes de Washington no tengan representación plena en el Congreso.

Muchos esperaban que en la toma de posesión de Barack Obama el nuevo presidente pusiera en su limusina presidencial la matrícula reinvindicativa de los derechos de voto de los residentes de DC, siguiendo el ejemplo de Bill Clinton. Pero no lo hizo.

A la hora de reivindicar que DC se convierta en el estado 51 de la unión, algunos han hecho suyo el eslogan de Obama “Yes we can” y han plantado pancartas en el jardín de su casa pidiéndolo.

A los republicanos no les hace mucha gracia la idea de que Washington tenga voz y voto en el Congreso como cualquier otro estado porque saben que si se celebraran elecciones lo más seguro es que ganaría en el distrito un demócrata negro, lo que inclinaría la balanza en el Congreso del lado demócrata.

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