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Calma chicha

Me llaman mis padres preocupados por las noticias que llegan a España de la gripe porcina en Estados Unidos. Yo intento explicarles que aquí en Nueva York la gente no parece alarmada. Los neoyorquinos no llevan mascarillas por la calle, los gimnasios están llenos de gente sudando la gota gorda, las guarderías y los colegios siguen abiertos, los niños juegan en los columpios  y la gente toma el sol y hace picnic en Central Park como si nada ocurriera.

En Nueva York, epicentro de la gripe porcina en Estados Unidos, hay una calma chicha, pese a que en la Gran Manzana hay 49 de los 91 casos confirmados en el país.

En Texas se ha registrado la primera muerte por gripe porcina: un niño mexicano de dos años que estaba en Estados Unidos visitando a familiares. 

Quizá los neoyorquinos se lo están tomando con calma porque las autoridades sanitarias de la ciudad aseguran que los casos de gripe porcina registrados en Nueva York no presentan síntomas más graves que los de una gripe normal. Y recuerdan que cada año en Estados Unidos mueren 35.000 personas por la gripe.

También puede que a la calma contribuya el hecho de que los medios de comunicación neoyorquinos no están creando alarmismo con el tema como parece que sí lo está haciendo la prensa española.