Uncategorized

El pueblo más verde de Estados Unidos

Cuando uno llega a Greensburg (Kansas) se da cuenta de que el GPS no sirve de nada. Si buscas dónde se encuentra el banco Centera, el GPS te indica que gires a la derecha en Main Street, sin embargo, lo que te encuentras es un cartel que dice carretera cortada. Main Street es un inmenso barrizal con sólo un par de edificios en pie y otro par en obras.  El banco está un par de calles más lejos, pero a la izquierda de la carretera.

La culpa de que el GPS sea inútil en Greensburg la tuvo un tornado, que el 4 de mayo del 2007 asoló este pueblo de 1.400 habitantes. Sus habitantes se refugiaron en los sótanos de sus casas y cuando salieron no podían creer lo que veían ante sus ojos. El tornado había destruido el 90 por ciento del pueblo. Diez personas murieron.

Sin embargo, sus habitantes no tiraron la toalla. Decidieron volver a empezar literalmente de cero. “Abatidos pero no destruidos. Resurgiendo de los escombros con Cristo”, reza el cartel de una iglesia del pueblo.

Casi dos años después, Greensburg renace bajo el lema “mejores, más fuertes y más verdes”. Quiere convertirse en el pueblo más ecológico de Estados Unidos, atraer a empresas que trabajen en tecnologías verdes y convertirse en un imán de turismo. Ya han empezado a construir el primero de una serie de “bed and breakfast” ecológicos.

Tanto el ex presidente George W. Bush como el presidente Barack Obama consideran a Greensburg un ejemplo a seguir.

Muchos vecinos han reconstruido sus casas utilizando materiales más ecológicos y han instalado retretes ahorradores de agua  y ventanas aislantes para reducir la factura de calefacción y de electricidad por el aire acondicionado.

De momento, las placas solares y la energía eólica se utilizarán sólo en los edificios públicos, como el Centro de Arte 5.4.7. Los vecinos nos cuentan que estas tecnologías todavía son demasiado caras para instalarlas en casa.

Los habitantes de Greensburg han apostado por la ecología, pero lo difícil será convencerles de que abandonen sus coches y, por ejemplo, se desplacen en bicicleta o en coche eléctrico por  el pueblo. Cogen el coche hasta para ir a la vuelta de la esquina.

“Sabía que no erais de aquí porque ibais andando”, le dijo un vecino de Greensburg a tres estudiantes de origen chino de la universidad de Harvard, que están realizando un estudio sobre cómo este pueblecito de Kansas puede convertirse en un ejemplo, nada más y nada menos, que para China.

“Los americanos estamos demasiados apegados a nuestros coches”, dice otro vecino, que ve difícil, por no decir casi imposible, que los habitantes de Greensburg dejen aparcado el coche en el garaje de casa y vayan andando a comprar el pan o la leche al supermercado de la gasolinera.

En este blog podéis ver algunas fotos de la reconstrucción del pueblo y en el periódico La Vanguardia podéis leer el artículo que Marc Bassets, al que acompañé en este viaje, ha escrito sobre Greensburg. Y en este link podéis ver algunas fotos de Greensburg antes del tornado.

Escaleras hacia ninguna parte
Escaleras hacia ninguna parte

Los carteles de las calles no sirven para nada

El GPS no sirve para nada en Greensburg
Greenburg actualmente
Greensburg actualmente
Cartel del centro de los Boys Scouts destruido por el tornado
Cartel del centro de los Boys Scouts destruido por el tornado
Tareas de reconstrucción en Greensburg
Tareas de reconstrucción en Greensburg
Cartel destruido en Greensburg
Cartel destruido en Greensburg
Lo que el viento se llevó
Lo que el viento se llevó
Aquí se alojarán los turistas
Aquí se alojarán los turistas
Detalle de la fachada del Centro de Arte 5.4.7
Detalle de la fachada del Centro de Arte 5.4.7